Capitulo Cuarto: LA SELECCIÓN
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El Expreso disminuyo la marcha con un silbido y los estudiantes que iban en su interior empezaron a ponerse sus túnicas de trabajo, todas negras e idénticas con la excepción de el ribete y el forro, que señalaban el color de la casa en que se encontraban o, en el caso de los de primer curso, la casa a la que deseaba ir.
En el último vagón se vio al menor de lo Malfoy salir un segundo mientras Lily se ponía su túnica, negra por ambos lados pues ella había decidido que cualquier casa estaría bien; Gryffindor: donde sus padres habían estudiado, al igual que sus hermanos, la casa de los valientes y audaces; Ravenclaw: la casa para quienes la sabiduría lo es todo, Luna Lovegood, amiga de la familia, había estudiado ahí y ahora era una gran zoologista; Hufflepuff: la casa de la gente brillante y de quienes siempre están dispuestos a ayudar, está era sin duda la favorita de Lily, pues se sentía identificada con su noble causa, y aunque no conocía a nadie que asistiera a esa casa había escuchado que la madre de Tedd Lupin fue una de sus estudiantes y una gran Auror; y, finalmente, Slytherin: para aquellos con grandes planes y mirada en el mañana, su padre siempre le recordaba lo noble de aquella casa y lo orgullosa que debía sentirse si llegase a quedar ahí, sin embargo era la última opción, generalmente, para Lily, aunque ahora deseaba ser seleccionada para la sala común bajo el lago, con e único fin de hacer feliz a Scorpius, de hacerle sentir que no era tan mala aquella casa después de todo.
El tren finalmente paró al llegar a la estación de Hogsmade, y ella esperaba darle un beso de despedida a Malfoy en la mejilla, como era su costumbre, pero al estar ambos lo suficientemente cerca el uno del otro, Scorpius dio un paso para atrás y se inclino en una solemne reverencia. Lily no sabia que hacer, pero recordó una ocasión en la que visito la oficina de su madre en el Ministerio y como ella se inclinaba gentilmente bajo la mirada del Ministro. Lily repitió lo que recordaba y torpemente tomó los costados de su túnica y se inclinó en la mejor imitación a la reverencia de su madre. El pequeño Scorpius sonrió ante el torpe intento de Lily y se marcho por la puerta de atrás.
Al bajar, Lily escucho una voz firme que parecía venir de todos lados, pero con la poca luz que había no pudo distinguir de quien era:
“¡Los de primer año!” grito la voz, cada vez más fuerte “¡A los botes los del primero!”. Lily aún no sabia quien lo dijo pero simplemente tomó asiento bajo la lluvia que no quería dar tregua en el primer bote vacio que encontró, rápidamente otras dos niñas se le unieron:
“Tu eres una Weasley, ¿cierto?” dijo la primera de ellas, de pelo castaño obscuro y un poco rizado y una piel ligeramente bronceada. “Yo soy Penélope, Penélope Fénelon, Y ella es Ana Barysh” agregó antes de que Lily pudiera dar alguna explicación. La otra era casi de la altura de Lily, ambas más bajas que Penélope, pero de pelo negro y con un alisado que se notaba se había hecho hace poco.
Los botes se empezaron a mover como arrastrados por una corriente ausente en el lago, donde el reflejo de la Luna que empezaba a menguar hacia destellar cada gota que rompía la otrora tranquila superficie. Lily y Penélope empezaron a temblar del frio bajo sus finas túnicas, y Ana, quien llevaba puesta una túnica lo suficientemente mullida para no sentir ni las gotas en el rostro ni una pizca de frío saco una varita curiosamente decorada de un bolsillo delgado cosido bajo el pecho, la sacudió dos veces y un hechizo Impervius calló sobre las tres. Una vez en la otra orilla todo el mundo comentaba lo seco que estaba el bote de las chicas, pues los demás ya habían empezado a inundarse.
El Castillo tenia el místico aire del que todo el mundo hablaba para referirse a Hogwarts, y alrededor del camino de retorno al castillo desde el lago y hasta la puerta principal habían cientos de piedras blancas, del tamaño de un cráneo que tenían un hechizo de permanencia permanente, lo que hacia brillar las bases de cada una y alrededor de las cuales había nombres como “Colin Creevey” y que se turnaba con una imagen de un niño, niña, mago o hechicera, según correspondiera. En la entrada del castillo había una inscripción referente a las piedras que decía:
En el último vagón se vio al menor de lo Malfoy salir un segundo mientras Lily se ponía su túnica, negra por ambos lados pues ella había decidido que cualquier casa estaría bien; Gryffindor: donde sus padres habían estudiado, al igual que sus hermanos, la casa de los valientes y audaces; Ravenclaw: la casa para quienes la sabiduría lo es todo, Luna Lovegood, amiga de la familia, había estudiado ahí y ahora era una gran zoologista; Hufflepuff: la casa de la gente brillante y de quienes siempre están dispuestos a ayudar, está era sin duda la favorita de Lily, pues se sentía identificada con su noble causa, y aunque no conocía a nadie que asistiera a esa casa había escuchado que la madre de Tedd Lupin fue una de sus estudiantes y una gran Auror; y, finalmente, Slytherin: para aquellos con grandes planes y mirada en el mañana, su padre siempre le recordaba lo noble de aquella casa y lo orgullosa que debía sentirse si llegase a quedar ahí, sin embargo era la última opción, generalmente, para Lily, aunque ahora deseaba ser seleccionada para la sala común bajo el lago, con e único fin de hacer feliz a Scorpius, de hacerle sentir que no era tan mala aquella casa después de todo.
El tren finalmente paró al llegar a la estación de Hogsmade, y ella esperaba darle un beso de despedida a Malfoy en la mejilla, como era su costumbre, pero al estar ambos lo suficientemente cerca el uno del otro, Scorpius dio un paso para atrás y se inclino en una solemne reverencia. Lily no sabia que hacer, pero recordó una ocasión en la que visito la oficina de su madre en el Ministerio y como ella se inclinaba gentilmente bajo la mirada del Ministro. Lily repitió lo que recordaba y torpemente tomó los costados de su túnica y se inclinó en la mejor imitación a la reverencia de su madre. El pequeño Scorpius sonrió ante el torpe intento de Lily y se marcho por la puerta de atrás.
Al bajar, Lily escucho una voz firme que parecía venir de todos lados, pero con la poca luz que había no pudo distinguir de quien era:
“¡Los de primer año!” grito la voz, cada vez más fuerte “¡A los botes los del primero!”. Lily aún no sabia quien lo dijo pero simplemente tomó asiento bajo la lluvia que no quería dar tregua en el primer bote vacio que encontró, rápidamente otras dos niñas se le unieron:
“Tu eres una Weasley, ¿cierto?” dijo la primera de ellas, de pelo castaño obscuro y un poco rizado y una piel ligeramente bronceada. “Yo soy Penélope, Penélope Fénelon, Y ella es Ana Barysh” agregó antes de que Lily pudiera dar alguna explicación. La otra era casi de la altura de Lily, ambas más bajas que Penélope, pero de pelo negro y con un alisado que se notaba se había hecho hace poco.
Los botes se empezaron a mover como arrastrados por una corriente ausente en el lago, donde el reflejo de la Luna que empezaba a menguar hacia destellar cada gota que rompía la otrora tranquila superficie. Lily y Penélope empezaron a temblar del frio bajo sus finas túnicas, y Ana, quien llevaba puesta una túnica lo suficientemente mullida para no sentir ni las gotas en el rostro ni una pizca de frío saco una varita curiosamente decorada de un bolsillo delgado cosido bajo el pecho, la sacudió dos veces y un hechizo Impervius calló sobre las tres. Una vez en la otra orilla todo el mundo comentaba lo seco que estaba el bote de las chicas, pues los demás ya habían empezado a inundarse.
El Castillo tenia el místico aire del que todo el mundo hablaba para referirse a Hogwarts, y alrededor del camino de retorno al castillo desde el lago y hasta la puerta principal habían cientos de piedras blancas, del tamaño de un cráneo que tenían un hechizo de permanencia permanente, lo que hacia brillar las bases de cada una y alrededor de las cuales había nombres como “Colin Creevey” y que se turnaba con una imagen de un niño, niña, mago o hechicera, según correspondiera. En la entrada del castillo había una inscripción referente a las piedras que decía:
““Una pista al cielo, para quienes ya no podrán volver
Una piedra en el pasillo donde todos volvimos a nacer”
Monumento a los caídos en la Batalla de Hogwarts.”
Una piedra en el pasillo donde todos volvimos a nacer”
Monumento a los caídos en la Batalla de Hogwarts.”
Alguien los guió al Gran Comedor en el interior del Castillo, donde ya había empezado la cena, o al menos todo el mundo estaba ya en las mesas, pues aún no había ni un rastro de comida a la vista. Todos los que venían en los botes tiritaban del frío, excepto Lily y sus amigas, quienes venían secas y juntas en la fila. Las acomodaron, entrando por la izquierda, frente a las mesas de cada una de las casas, pero como ellas estaban al final del grupo les tocó al inicio de la mesa de Slytherin. Lily busco con la mirada a Scorpius quien ya la estaba viendo eh hizo como si mirara algo detrás de ella, luego busco en la mesa de Gryffindor donde sus hermanos se habían puesto de pie sobre sus el banco y le estaban gesticulando sin hacer ruido “¡Aquí es tu casa, no allá!” y señalaban las demás mesas como si estás apestaran a rancio, intentando persuadirla por su túnica aún negra.
Una mujer de traje color grana purpura, que se extendía por el suelo haciendo un circulo a su alrededor se encontraba sentada en la mesa que se levantaba sobre la plataforma al final del comedor se puso de pie y ligeramente resonó con la garganta “¡ejém!” y de inmediato el Gran Comedor guardo un silencio interrumpido solo por las gotas que se veían caer sobre ellos gracias a un hechizo de invisibilidad. La directora del Colegio tomo un sombrero de punta que se veía viejo y chamuscado y lo cargo con gran amor alrededor de la mesa hasta depositarlo sobre una silla alta que apareció entre la mesa de los profesores y las de las casas.
El sombrero, que parecía se desmoronaría en cualquier momento, se desdoblo y por una ranura que tenia por la mitad empezó a cantar:
Una mujer de traje color grana purpura, que se extendía por el suelo haciendo un circulo a su alrededor se encontraba sentada en la mesa que se levantaba sobre la plataforma al final del comedor se puso de pie y ligeramente resonó con la garganta “¡ejém!” y de inmediato el Gran Comedor guardo un silencio interrumpido solo por las gotas que se veían caer sobre ellos gracias a un hechizo de invisibilidad. La directora del Colegio tomo un sombrero de punta que se veía viejo y chamuscado y lo cargo con gran amor alrededor de la mesa hasta depositarlo sobre una silla alta que apareció entre la mesa de los profesores y las de las casas.
El sombrero, que parecía se desmoronaría en cualquier momento, se desdoblo y por una ranura que tenia por la mitad empezó a cantar:
“Cuatro Magos Fundadores me trajeron para repartir
entre sus cuatro nobles casas los alumnos ha venir.
De los cuatro era Gryffindor el mas valiente y efusivo,
y era también un gran amigo de Slytherin, el codicioso y altivo.
La noble Hufflepuff, que tenía amor para todos, era también de ellos grata,
pero con la bella Ravenclaw, sabia y con esperanza, era con quien más congeniaba.
Sin embargo el tiempo los separó,
por problemas que han de repetirse.
Pues la codicia no esta mal,
de saber cuando arrepentirse.
Por eso los advierto,
de tomar bien las decisiones.
Ya que si las toman sin calma,
ganarán mil sinsabores”
Nadie dijo ni una palabra comentando la nueva canción del Sombrero Seleccionador, pues ya era costumbre que advirtiera de próximos problemas desde que fue encendido hace veintiún años por Quien-No-Debe-Ser-Nombrado (incluso había quienes decían que era lo único en lo que podía pensar el Sombrero), pero para los de nuevo ingreso realmente les parecía perturbador que un alguien tan cercano a la Directora advirtiera de problemas de buenas a primeras, por lo que todos ellos intercambiaron miradas nerviosas.
Luego de un largo aplauso al Sombrero por su canción, la Directora, la profesora McGonagall, levanto un larga lista que sacó de debajo de la manga, literalmente, y llamó al primer estudiante “Anchorhead, Alfred” y un niño con una larga túnica un par de tallas mayor a la que ocupaba salto sobre la tarima y subió al banco con gran dificultad, pues el era un poco bajo. El tiempo se detuvo un momento y el sombrero se retorcía sobre la cabeza de Alfred, hasta que al fin dijo: “¡Slytherin!” y un brillo paso por los ojos del niño, y la mesa de Slytherin estalló en aplausos. El nuevo Slytherin se quito el sombrero y salto unos veinte centímetros que lo separaban del suelo, la profesora McGonagall golpeo la silla sobre la que se encontraba el Sombrero Seleccionador y esta se estremeció. La lista se volvió a desplegar y la Directora llamó a la siguiente “Barysh, Anikeyevka”, y la nueva amiga de Lily salto de su lado e intercambio una sonrisa con ella y con Penélope antes de correr al frente. Al llegar, la silla se ajusto a la altura de Ana y la profesora le colocó el Sombrero. Un segundo después era la casa de Gryffindor la que exultaba con sus aplausos.
Los estudiantes seguían uno tras otro a probar su suerte con el Sombrero, a Penélope la quería enviarla Ravenclaw pero luego la envió a Gryffindor y Penélope decidió que era mejor no decir nada. Al rato llego el turno de Lily:
“Potter, Lily” dijo la profesora McGonagall y Gran Comedor guardo silencio, no solo porque ella era hija del famoso Harry Potter, sino que además era una de las pocas quienes no traían ningún color distintivo en su túnica. Ella caminó frente a la fila de recién llegados, de quienes quedaban ahora menos de quince, y finalmente llego a la plataforma del frente. Piso el escalón y la silla del Sombrero Seleccionador se adaptó a su altura.
“Mmmm…” sonó dentro de su cabeza una vez con el Sombrero puesto. “Podrías ir Ravenclaw, la sabiduría en las decisiones está en ti, o quizás prefieras ir a Slytherin, síiiii… te agradaría ir ahí, ¿no es cierto?” Continúo el Sombrero. ” ¡Pero no quieres ir ahí por ti! no, no… quieres ayudar a tu amigo, y ¡ese es el cariño que los Hufflepuff poseen!”. Lily se empezaba a poner nerviosa, el Sombrero la llevaba por todas partes sin llegar a ningún lado, y Hufflepuff le encantaba, pero no sabría que le diría su familia. El Sombrero prosiguió con su monólogo. “Eres una difícil decisión niña, pero puedo sentir tus grandes planes, tus grandes requisitos… sí, peligrosos planes. ¡Ya sé!”. Lily empalideció.
Fuera de la cabeza de Lily, en el Gran Comedor, el tiempo había avanzado, y la gente se empezaba a preguntar porque duraba tanto, incluso el Sombrero se había inclinado hacia delante impidiendo lograr una mirada a los ojos de Lily, aunque sus manos se veían nerviosas. Habían quienes decían que el viejo Sombrero se había quedado dormido, justo los mismos que decían que estaba loco después de que ardió en llamas. Súbitamente todos vieron al Sombrero Seleccionador enderezarse, al tiempo que levantaba una de sus arrugas como quien arquea una ceja, y volvió a caer, todos recuperaron el aliento y el Sombrero dio otro salto inesperado gritando “¡Gryffindor!”.
La Directora del Colegio levanto el Sombrero de la cabeza de Lily al tiempo que esta recuperaba el color hasta sonrojarse y la túnica negra que llevaba ondeo tras una brisa inalcanzable, como detrás de una tormenta, y torno sus colores de negro a un brillante rojo carmesí. Lily se levantó de la silla y camino tan avergonzada como roja: pelo, túnica y ahora su rostro estaban tan brillantes en el tono que se confundía con las joyas que aún no caían del reloj de su nueva casa. Encontró asiento al lado de Anikeyevka y un joven muy apuesto del segundo año -al otro lado del salón pudo ver a Scorpius desviando la mirada con desprecio, y se quedo ahí, con la cabeza baja y llena de pena hasta que la selección termino.
La Directora McGonagall dio su habitual discurso en que advertía a los estudiantes de alejarse del Bosque Prohibido, ya que si no lo hacían podían terminar internándose más de lo recomendable. A Lily le pareció que era algo digno de recordar y entonces apareció la comida, tanta como pudiera comer y tan buena como ella decidiera.
Al final de la cena McGonagall de levanto deseándoles buenas noches, a lo que Lily respondió con una imperceptible inclinación con la cabeza y entonces vio al Neville Longbottom, el maestro de Herbología. ¿Como se le fue a olvidar saludar al profesor Longbottom? Se dirigió hacia él al mismo tiempo que él la buscaba y cuando coincidieron un perfecto de Gryffindor se les unió.
“Disculpe profesor” dijo el joven del último año, tomando el hombre de Lily “pero debo de enseñarle el camino a la Sala Común”.
“Discúlpame Flaggins” contesto Neville al tiempo que le tomaba el brazo al perfecto con el cual sostenía a Lily, el la soltó. “Pero yo creo conocer la manera de llegar”. Agregó una sonrisa y el prefecto se despidió con una inclinación de cabeza.
“¡Hola Neville!” dijo Lily una vez el perfecto marchó.
“¡Hola pequeña!”Contestó Neville, “Y aquí llámame profesor, se pueden dar malentendidos.” Lily le devolvió una sonrisa. Neville señalo la espalda del prefecto “Ese que va ahí es Owen Flaggins, es el perfecto de tu casa y uno de los mejores estudiantes que ahora tenemos, ya sabes cualquier duda: con él o conmigo” Lily empezó a caminar detrás de los últimos que quedaban en el comedor y Neville la siguió. “Bien, ya se que estás acostumbrada a los relatos de Hogwarts en tu casa, pero te voy a explicar como están las cosas” Neville la detuvo y le señalo la mesa de profesores, donde solo se encontraban los tres jefes de casa y la directora McGonagall. Neville señalo al primero de los profesores, de túnica Azul y dijo “Morag MacDougal, profesor MacDougal para ti, es el jefe de Ravenclaw, entro el mismo año que yo y tu padre, ¡Yo mismo le puse el sombrero!”Neville rió y luego continuó, al ver que su broma no obtuvo el efecto deseado “¡ejém!, pues bien, el siempre fue uno del rivales de tu padre, siempre le tuvo rencor por su fama y todo eso, y espero que me prestes atención.” Lily volteó la mirada hacia Neville, pues veía que ese saludo iba para rato y ya se empezaba a distraer. “Bien, esta advertencia se la hago cada año a tus hermanos, Lily. El quiere que alguno de ustedes busque la fama de su padre y poder castigarlo, el quiere tener control sobre los Potter como la fama de tu padre algún día inmiscuyo en el suyo propio.” Lily asintió volviendo a ver al profesor McDougal. “Espero que te sea más fácil para ti que para tus hermanos soportarlo, ¡tu pareces una Weasley!”
“¡Profesor Longbottom!, ¿podría venir un momento?”, llamó la profesora McGonagall.
“Debo regresar a esta alumna a su Sala Común” respondió Neville cuando alguien le tocó el hombro.
“Si quiere yo me encargo profesor” dijo Owen Flaggins, quien había regresado al ver que Neville tardaba en regresar con Lily.
Luego de subir las escaleras y cruzar un par de pasillos llegaron al retrato de la Dama Gorda, quien se encontraba durmiendo. Owen dijo:
“Esto a veces ocurre, lo normal es que este despierta, pero en las fiestas duerme desde temprano, le gusta beber” Owen le sonrió. “En estos casos intentamos una clave en la que no se ocupa de ella.” Owen tomo aire y emitió un leve siseo, la Dama Gorda se estremeció despertando y dijo:
“Prefiero que lo utilicen solo si no estoy, ¡ese detestable idioma!” y la pintura ladeo por un costado y dejo ver un agujero redondo en la pared.
“Es parcel” dijo Owen. “Nadie aquí lo sabe hablar, pero repetimos “ábrete” lo mejor que podemos para abrir.” Lily sonrió, ella sabia de donde había venido la idea.
Lily vio es obscuro agujero y Owen le tomó de la mano para cruzar.
“Ahora, la clave ordinaria es “Novãre”.” Al llegar al otro lado la Sala Común estaba desierta y el fuego muriendo, ya todo el mundo había subido a dormir.
Luego de un largo aplauso al Sombrero por su canción, la Directora, la profesora McGonagall, levanto un larga lista que sacó de debajo de la manga, literalmente, y llamó al primer estudiante “Anchorhead, Alfred” y un niño con una larga túnica un par de tallas mayor a la que ocupaba salto sobre la tarima y subió al banco con gran dificultad, pues el era un poco bajo. El tiempo se detuvo un momento y el sombrero se retorcía sobre la cabeza de Alfred, hasta que al fin dijo: “¡Slytherin!” y un brillo paso por los ojos del niño, y la mesa de Slytherin estalló en aplausos. El nuevo Slytherin se quito el sombrero y salto unos veinte centímetros que lo separaban del suelo, la profesora McGonagall golpeo la silla sobre la que se encontraba el Sombrero Seleccionador y esta se estremeció. La lista se volvió a desplegar y la Directora llamó a la siguiente “Barysh, Anikeyevka”, y la nueva amiga de Lily salto de su lado e intercambio una sonrisa con ella y con Penélope antes de correr al frente. Al llegar, la silla se ajusto a la altura de Ana y la profesora le colocó el Sombrero. Un segundo después era la casa de Gryffindor la que exultaba con sus aplausos.
Los estudiantes seguían uno tras otro a probar su suerte con el Sombrero, a Penélope la quería enviarla Ravenclaw pero luego la envió a Gryffindor y Penélope decidió que era mejor no decir nada. Al rato llego el turno de Lily:
“Potter, Lily” dijo la profesora McGonagall y Gran Comedor guardo silencio, no solo porque ella era hija del famoso Harry Potter, sino que además era una de las pocas quienes no traían ningún color distintivo en su túnica. Ella caminó frente a la fila de recién llegados, de quienes quedaban ahora menos de quince, y finalmente llego a la plataforma del frente. Piso el escalón y la silla del Sombrero Seleccionador se adaptó a su altura.
“Mmmm…” sonó dentro de su cabeza una vez con el Sombrero puesto. “Podrías ir Ravenclaw, la sabiduría en las decisiones está en ti, o quizás prefieras ir a Slytherin, síiiii… te agradaría ir ahí, ¿no es cierto?” Continúo el Sombrero. ” ¡Pero no quieres ir ahí por ti! no, no… quieres ayudar a tu amigo, y ¡ese es el cariño que los Hufflepuff poseen!”. Lily se empezaba a poner nerviosa, el Sombrero la llevaba por todas partes sin llegar a ningún lado, y Hufflepuff le encantaba, pero no sabría que le diría su familia. El Sombrero prosiguió con su monólogo. “Eres una difícil decisión niña, pero puedo sentir tus grandes planes, tus grandes requisitos… sí, peligrosos planes. ¡Ya sé!”. Lily empalideció.
Fuera de la cabeza de Lily, en el Gran Comedor, el tiempo había avanzado, y la gente se empezaba a preguntar porque duraba tanto, incluso el Sombrero se había inclinado hacia delante impidiendo lograr una mirada a los ojos de Lily, aunque sus manos se veían nerviosas. Habían quienes decían que el viejo Sombrero se había quedado dormido, justo los mismos que decían que estaba loco después de que ardió en llamas. Súbitamente todos vieron al Sombrero Seleccionador enderezarse, al tiempo que levantaba una de sus arrugas como quien arquea una ceja, y volvió a caer, todos recuperaron el aliento y el Sombrero dio otro salto inesperado gritando “¡Gryffindor!”.
La Directora del Colegio levanto el Sombrero de la cabeza de Lily al tiempo que esta recuperaba el color hasta sonrojarse y la túnica negra que llevaba ondeo tras una brisa inalcanzable, como detrás de una tormenta, y torno sus colores de negro a un brillante rojo carmesí. Lily se levantó de la silla y camino tan avergonzada como roja: pelo, túnica y ahora su rostro estaban tan brillantes en el tono que se confundía con las joyas que aún no caían del reloj de su nueva casa. Encontró asiento al lado de Anikeyevka y un joven muy apuesto del segundo año -al otro lado del salón pudo ver a Scorpius desviando la mirada con desprecio, y se quedo ahí, con la cabeza baja y llena de pena hasta que la selección termino.
La Directora McGonagall dio su habitual discurso en que advertía a los estudiantes de alejarse del Bosque Prohibido, ya que si no lo hacían podían terminar internándose más de lo recomendable. A Lily le pareció que era algo digno de recordar y entonces apareció la comida, tanta como pudiera comer y tan buena como ella decidiera.
Al final de la cena McGonagall de levanto deseándoles buenas noches, a lo que Lily respondió con una imperceptible inclinación con la cabeza y entonces vio al Neville Longbottom, el maestro de Herbología. ¿Como se le fue a olvidar saludar al profesor Longbottom? Se dirigió hacia él al mismo tiempo que él la buscaba y cuando coincidieron un perfecto de Gryffindor se les unió.
“Disculpe profesor” dijo el joven del último año, tomando el hombre de Lily “pero debo de enseñarle el camino a la Sala Común”.
“Discúlpame Flaggins” contesto Neville al tiempo que le tomaba el brazo al perfecto con el cual sostenía a Lily, el la soltó. “Pero yo creo conocer la manera de llegar”. Agregó una sonrisa y el prefecto se despidió con una inclinación de cabeza.
“¡Hola Neville!” dijo Lily una vez el perfecto marchó.
“¡Hola pequeña!”Contestó Neville, “Y aquí llámame profesor, se pueden dar malentendidos.” Lily le devolvió una sonrisa. Neville señalo la espalda del prefecto “Ese que va ahí es Owen Flaggins, es el perfecto de tu casa y uno de los mejores estudiantes que ahora tenemos, ya sabes cualquier duda: con él o conmigo” Lily empezó a caminar detrás de los últimos que quedaban en el comedor y Neville la siguió. “Bien, ya se que estás acostumbrada a los relatos de Hogwarts en tu casa, pero te voy a explicar como están las cosas” Neville la detuvo y le señalo la mesa de profesores, donde solo se encontraban los tres jefes de casa y la directora McGonagall. Neville señalo al primero de los profesores, de túnica Azul y dijo “Morag MacDougal, profesor MacDougal para ti, es el jefe de Ravenclaw, entro el mismo año que yo y tu padre, ¡Yo mismo le puse el sombrero!”Neville rió y luego continuó, al ver que su broma no obtuvo el efecto deseado “¡ejém!, pues bien, el siempre fue uno del rivales de tu padre, siempre le tuvo rencor por su fama y todo eso, y espero que me prestes atención.” Lily volteó la mirada hacia Neville, pues veía que ese saludo iba para rato y ya se empezaba a distraer. “Bien, esta advertencia se la hago cada año a tus hermanos, Lily. El quiere que alguno de ustedes busque la fama de su padre y poder castigarlo, el quiere tener control sobre los Potter como la fama de tu padre algún día inmiscuyo en el suyo propio.” Lily asintió volviendo a ver al profesor McDougal. “Espero que te sea más fácil para ti que para tus hermanos soportarlo, ¡tu pareces una Weasley!”
“¡Profesor Longbottom!, ¿podría venir un momento?”, llamó la profesora McGonagall.
“Debo regresar a esta alumna a su Sala Común” respondió Neville cuando alguien le tocó el hombro.
“Si quiere yo me encargo profesor” dijo Owen Flaggins, quien había regresado al ver que Neville tardaba en regresar con Lily.
Luego de subir las escaleras y cruzar un par de pasillos llegaron al retrato de la Dama Gorda, quien se encontraba durmiendo. Owen dijo:
“Esto a veces ocurre, lo normal es que este despierta, pero en las fiestas duerme desde temprano, le gusta beber” Owen le sonrió. “En estos casos intentamos una clave en la que no se ocupa de ella.” Owen tomo aire y emitió un leve siseo, la Dama Gorda se estremeció despertando y dijo:
“Prefiero que lo utilicen solo si no estoy, ¡ese detestable idioma!” y la pintura ladeo por un costado y dejo ver un agujero redondo en la pared.
“Es parcel” dijo Owen. “Nadie aquí lo sabe hablar, pero repetimos “ábrete” lo mejor que podemos para abrir.” Lily sonrió, ella sabia de donde había venido la idea.
Lily vio es obscuro agujero y Owen le tomó de la mano para cruzar.
“Ahora, la clave ordinaria es “Novãre”.” Al llegar al otro lado la Sala Común estaba desierta y el fuego muriendo, ya todo el mundo había subido a dormir.
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